El telescopio espacial Nancy Roman de la NASA se prepara para descubrir grandes secretos cósmicos
La Agencia Espacial Estadounidense (NASA) está a punto de lanzar un nuevo observatorio espacial con la capacidad de revolucionar nuestra comprensión del origen y evolución del universo. El Telescopio Espacial Romano Nancy Grace, cuya misión principal es estudiar la materia oscura, la energía oscura y la formación de galaxias, se encuentra en las etapas finales de preparación para ser enviado al espacio.
El lanzamiento del equipo está previsto que se produzca en agosto, desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida. El proyecto destaca por adelantarse ocho meses al calendario inicial y por haberse completado dentro del presupuesto previsto, algo poco común en las grandes misiones de la NASA.
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Legado de un pionero en la exploración espacial
El telescopio lleva el nombre de Nancy Grace Roman, la primera jefa de astronomía de la NASA y la primera mujer en ocupar un puesto ejecutivo en la agencia. Roman, quien falleció en 2018 a los 93 años, hizo contribuciones fundamentales al conocimiento de las estrellas y fue esencial en la formación del programa de astronomía espacial de la agencia. Su visión y liderazgo allanaron el camino para muchas de las misiones que amplían los horizontes de la exploración espacial actual.
Herramientas avanzadas para una visión sin precedentes del cosmos
A diferencia del telescopio espacial James Webb, que fue diseñado para observar objetos individuales con extraordinario detalle, el romano fue construido para mapear vastas áreas del cielo. Esta capacidad permitirá a los astrónomos construir una imagen mucho más amplia del universo y comprender cómo cambia con el tiempo, complementando las observaciones precisas de Webb.
Roman lleva dos instrumentos principales desarrollados por la NASA: el Wide Field Instrument y el coronógrafo. El Wide Field Instrument es capaz de detectar luz infrarroja, con longitudes de onda ligeramente más largas que la luz visible. Esto le permite penetrar el polvo cósmico, revelando partes más profundas del universo.
Su campo de visión, que define el área del cielo que se puede observar en una sola dirección, es aproximadamente 100 veces mayor que el de la cámara infrarroja del Telescopio Espacial Hubble, manteniendo una nitidez similar. Las capacidades del Wide Field Instrument permiten a Roman mapear el cosmos aproximadamente 1.000 veces más rápido que el Hubble. Roman puede completar observaciones que al Hubble le llevarían siglos en una fracción del tiempo.
El coronógrafo, a su vez, fue diseñado para bloquear el intenso brillo de las estrellas cercanas. La técnica es comparable a colocar la mano frente al sol para ver algo débil a su lado. Al suprimir la luz de las estrellas, el coronógrafo permitirá a los astrónomos probar métodos para obtener imágenes directas de planetas distantes y de los discos de polvo y gas que los orbitan.
Durante su misión, Roman deberá detectar miles de millones de galaxias y decenas de miles de millones de estrellas. La combinación de escala y precisión le da al telescopio su poder único, permitiéndole observar una gran área del cielo para identificar patrones cósmicos amplios, mientras mide galaxias y estrellas con la precisión necesaria para detectar efectos sutiles pero significativos.
La búsqueda de materia oscura y energía misteriosa
La cosmología moderna, que estudia el origen y la evolución del universo, se basa en un modelo exitoso. Según esta teoría, la materia ordinaria (la que forma las estrellas, los planetas y los seres humanos) representa sólo una pequeña fracción de todo lo que existe. El resto del cosmos está formado por dos componentes misteriosos e invisibles:
- Materia oscura:Corresponde a alrededor del 25% del universo. Esta forma de materia no refleja ni absorbe la luz, pero su atracción gravitacional ayuda a mantener unidas a las galaxias. La misión de Roman podría ayudar a desentrañar la naturaleza de la materia oscura al rastrear cómo influyó en la formación de galaxias a lo largo de diferentes épocas de la historia cósmica.
- Energía Oscura:Constituye aproximadamente el 70% del universo. Su naturaleza exacta sigue siendo un misterio, pero la energía oscura está acelerando la expansión del universo. Durante décadas, los astrónomos asumieron que era constante. Sin embargo, resultados recientes sugieren que la energía oscura puede estar cambiando con el tiempo. Roman pondrá a prueba estas ideas.
Si la energía oscura es constante, esto apunta a un universo que seguirá expandiéndose para siempre. Si cambia, esto podría indicar la existencia de una nueva física que vaya más allá de las teorías actuales. Roman puede ayudar a resolver un enigma de larga data: por qué observamos el universo en un momento en que las densidades de la materia oscura y la energía oscura son aproximadamente comparables. En la fase temprana del universo, dominaba la materia. En un futuro lejano, se espera que la energía oscura domine por completo. La era actual parece ser una transición entre ambas, una “brecha cósmica” que dura miles de millones de años pero es breve en la vida del universo.
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Esto podría ser una mera coincidencia o una pista de nuevos descubrimientos sobre el cosmos. Por ejemplo, la energía oscura puede estar cambiando con el tiempo, la gravedad puede comportarse de manera diferente en escalas cósmicas o puede que falte algún ingrediente en nuestro modelo del universo. Distinguir estos escenarios requerirá observaciones a lo largo de vastos períodos de tiempo cósmico: exactamente el tipo de datos que proporcionará Roman.
Explorando nuevos mundos con microlentes gravitacionales
La ciencia de Roman se extiende más allá de la cosmología. El telescopio llevará a cabo el estudio más grande jamás realizado de planetas fuera de nuestro sistema solar, detectando miles de nuevos mundos utilizando una técnica llamada microlente gravitacional.
La microlente ocurre cuando la gravedad de una estrella en primer plano dobla y magnifica brevemente la luz de una estrella más distante en el fondo, actuando como una lupa natural que pasa entre nosotros y un objeto distante. Si la estrella en primer plano tiene un planeta, ese planeta puede crear un poco de brillo adicional en la señal, revelando su presencia.
Muchos de estos exoplanetas serían difíciles de encontrar con las dos técnicas más utilizadas para descubrir exoplanetas: el método de tránsito y de velocidad radial. Gracias a la microlente, Roman podrá encontrar planetas en órbitas amplias, planetas de baja masa e incluso mundos libres que no estén vinculados a ninguna estrella.
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Colaboración para mapear el universo profundo
Roman es parte de una nueva era de astronomía de estudio. Sus capacidades de amplio campo la colocan junto a otras misiones globales importantes. La misión espacial Euclid de la Agencia Espacial Europea está mapeando miles de millones de galaxias para estudiar la materia y la energía oscuras. El Observatorio Vera C. Rubin, construido en Chile, explorará repetidamente el cielo del hemisferio sur.
Juntos, estos observatorios ayudarán a los astrónomos a mapear el universo en diferentes longitudes de onda, distancias y escalas de tiempo. Roman también trabajará junto con el telescopio espacial James Webb, identificando patrones a gran escala y objetos inusuales en el cielo que Webb luego podrá estudiar en detalle. Esta combinación de amplitud y profundidad es cada vez más importante en la astronomía moderna.
El mayor impacto de Roman puede provenir de descubrimientos inesperados. Con observaciones repetidas de grandes áreas del cielo, detectará eventos raros y fenómenos nunca antes vistos. Para los astrónomos, este es uno de los aspectos más interesantes de la misión. Al mapear el universo con un detalle sin precedentes, el telescopio romano proporcionará una poderosa prueba de nuestra comprensión actual de la cosmología y potencialmente señalará el camino hacia una nueva física.
















