El calor extremo podría triplicarse para 2100 y afectar principalmente a las noches, según un estudio
El calentamiento global intensifica los episodios de calor extremo en todo el planeta, una de las consecuencias más evidentes del cambio climático. Sin embargo, un nuevo enfoque para analizar este fenómeno podría ofrecer conocimientos sorprendentes que aún no han sido explorados en su totalidad por la comunidad científica.
Tradicionalmente, la mayoría de las investigaciones sobre calor extremo utilizan una combinación de temperaturas diarias mínimas, máximas y promedio. En algunos casos, los estudios se centran en olas de calor que duran varios días, considerando que el malestar y los impactos en la salud aumentan con la duración de estos eventos. Se aplican diferentes parámetros para definir qué constituye calor extremo, ya sea basándose en datos estadísticos pasados o en los límites fisiológicos del cuerpo humano.
Una investigación única en su tipo dirigida por Weilin Liao y Xuanzong Zhang de la Universidad Sun Yat-sen adoptó una metodología innovadora al investigar los extremos de calor a nivel horario. Este análisis detallado permitió identificar matices importantes que no se perciben en las mediciones diarias.
Cómo el análisis horario revela datos importantes
Los investigadores realizaron cálculos independientes para cada hora del día, comparando, por ejemplo, las temperaturas registradas a las 8 de la mañana únicamente con otras temperaturas a las 8 de la mañana. El calor extremo se definió como cualquier temperatura por encima del percentil 90 de las mediciones registradas para esa misma hora entre 1981 y 2010. A modo de contexto, el promedio global de las últimas cuatro décadas indica que las personas enfrentan alrededor de 270 horas de “calor extremo por hora” (HHE) cada verano. Sin embargo, este promedio esconde una tendencia preocupante: este número ha aumentado 62 horas cada década.
Para proyectar escenarios futuros, los científicos utilizaron modelos climáticos basados en dos posibilidades de emisiones de gases de efecto invernadero. Un escenario de emisiones medias daría como resultado un calentamiento de 3°C para 2100, mientras que un escenario de emisiones altas conduciría a un aumento de 5°C.
Al comparar las últimas décadas con el período comprendido entre 2070 y 2099, los resultados muestran un aumento significativo: el número total de HHE se triplica en el escenario de emisiones medias y crece 4,5 veces en el escenario de emisiones altas. Por cada aumento de 0,5°C en la temperatura media global, el estudio indica un aumento de aproximadamente 200 horas de calor por verano.
La situación es más crítica en las regiones tropicales, aunque el calentamiento general es más intenso en latitudes altas. Los investigadores atribuyen esto a una mayor variabilidad de la temperatura en los trópicos, lo que hace que los eventos extremos sean más frecuentes.

Aumento del calor nocturno y sus efectos
Otro dato alarmante es que el número de horas de calor aumenta más durante la noche que durante el día. Esta particularidad del análisis horario es fundamental, ya que ofrece una comprensión más tangible del problema que las métricas de cambio de temperatura o los recuentos diarios. Los días que no están clasificados como “días calurosos” todavía experimentan un aumento de varias horas de calor, especialmente por la noche. Este dato no se detectaría si se considerara únicamente el número de días calurosos. Estos períodos de calor nocturnos más cortos a menudo preceden o siguen a días calurosos, intensificando el estrés impuesto por las olas de calor al cuerpo humano.
En el mismo tema: La construcción de un hábitat lunar requiere nuevos protocolos médicos contra fallos del sistema inmunológico
Está claro que los días catalogados como calurosos también verán un aumento de horas de calor extremo. Actualmente, un día caluroso promedio incluye alrededor de 16 horas de calor intenso, pero ese número aumenta a 19 horas en el escenario de emisiones medias y 21 horas en el escenario de emisiones altas. Esta ampliación de las horas más incómodas del día reduce significativamente los periodos de alivio.
Los investigadores también examinaron las variaciones en estas tendencias entre países con diferentes niveles de ingresos y compararon la exposición total a lo largo de la vida de las personas nacidas en 1981 y las nacidas en 2023. Los países de bajos ingresos experimentarán el mayor aumento en las horas calurosas. Sin embargo, incluso en promedio mundial, las personas nacidas en 2023 estarían expuestas a entre 1,4 y 1,8 veces más horas de calor durante su vida, dependiendo del escenario de emisiones de gases de efecto invernadero.
Si bien se conoce la tendencia general al calentamiento, los detalles horarios son cruciales. Demuestran que el número de horas de calor está creciendo incluso más rápidamente que el número de días calurosos, por ejemplo. Además, estos detalles ayudan a representar con mayor precisión lo que significa esta realidad para la salud humana.
Más sobre el tema: La vigilancia espacial confirma la calma magnética el 10 de marzo con índice de salud segura
Los investigadores afirman que “a medida que los riesgos relacionados con el calor continúen intensificándose, las evaluaciones a escala horaria serán esenciales para anticipar los impactos en la salud, informar estrategias de adaptación equitativas y diseñar sistemas de alerta temprana receptivos que reflejen la nueva realidad de la exposición al calor ininterrumpido”.












