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Cómo sonaba un bosque en el Jurásico: investigación recrea cantos de insectos de 165 millones de años

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Foto: dinossauros - Erman Gunes/Shutterstock.com
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Los científicos han logrado descubrir los sonidos de un bosque de 165 millones de años, revelando que parte del paisaje sonoro del período Jurásico era inaudible para los humanos. La reconstrucción, que promete una rara visión del pasado auditivo del planeta, sugiere una complejidad mucho más temprana de lo que se imaginaba anteriormente, alterando la percepción común de la era de los dinosaurios.

La investigación, detallada en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), analizó fósiles de 20 alas de nueve especies de insectos. Estos ejemplares, encontrados en la región china de Mongolia Interior, fueron fundamentales para reconstruir las frecuencias de sonido que probablemente producían estos animales en su hábitat original.

Para lograr estos resultados, el equipo de científicos empleó un enfoque innovador: compararon las alas fosilizadas con las de insectos contemporáneos, utilizando mediciones láser precisas y modelos informáticos. La simulación de IA fue un componente crucial para estimar cómo vibraban las estructuras de las alas, permitiendo la reproducción de sus posibles llamadas.

Los dinosaurios
Los dinosaurios – Netflix

Cómo los insectos prehistóricos podían emitir sonidos

Las alas de estos insectos tenían características especializadas para generar ruido. En muchas especies que viven en la actualidad, estas estructuras funcionan de manera similar a un instrumento musical, donde una parte del ala roza contra otra, generando vibraciones que dan lugar a los sonidos característicos de cada especie.

Para determinar cómo se manifestaban estos sonidos en el pasado remoto, los investigadores hicieron una comparación exhaustiva entre las estructuras fosilizadas y las de los insectos modernos. Con la ayuda de métodos avanzados como la vibrometría láser y simulaciones por computadora, fue posible estimar con precisión las frecuencias de sonido que podían generar sus alas.

La mayoría de las especies estudiadas emitieron sonidos en el rango de 5 a 7 kilohercios (kHz), frecuencias que el oído humano puede detectar fácilmente. Sin embargo, una especie en particular, llamada Sigmaboilus peregrinus, tenía una habilidad notable: producía una frecuencia de aproximadamente 20,5 kHz. Este sonido se encuentra en el rango de los ultrasonidos, por lo que es prácticamente imperceptible para la mayoría de las personas, cuyo límite superior de audición ronda los 20 kHz.

La relación entre el descubrimiento y la evolución de los murciélagos

La revelación destaca por demostrar que estos insectos habitaron el planeta mucho antes de la aparición de los murciélagos, conocidos por utilizar sonidos de alta frecuencia en la ecolocalización. Una teoría común sugiere que la presencia de los murciélagos influyó directamente en el desarrollo de la comunicación ultrasónica en otras criaturas.

Sin embargo, el nuevo estudio indica que esta forma de comunicación sonora ya era una realidad entre los insectos hace unos 165 millones de años. Esta evidencia altera la comprensión de la línea evolutiva, sugiriendo que otros elementos, como la interacción entre los propios insectos y la presión de los depredadores, pueden haber sido cruciales para la evolución de tales sonidos.

Imposibilidad de un “registro” preciso de los bosques jurásicos

A pesar de la notable reconstrucción, no es posible saber con total exactitud cómo era el paisaje sonoro de un bosque del período Jurásico. Los fósiles pueden conservar detalles de las estructuras encargadas de producir los sonidos, pero no proporcionan información precisa sobre el ritmo, la cadencia o la intensidad, datos imprescindibles para una reproducción fiel.

Por lo tanto, los investigadores no crearon una “grabación” literal de la era Jurásica. El trabajo ofrece una estimación científica de una parte importante de los sonidos emitidos por estos insectos, permitiendo una ventana al pasado sonoro del planeta.

Aun así, el resultado ayuda a redefinir la imagen de un entorno prehistórico, generalmente asociado únicamente a dinosaurios, como los retratados en películas como Jurassic Park. Además de los grandes reptiles, un universo de animales pequeños aportó un rico tapiz de llamadas en diferentes frecuencias, algunas audibles para los humanos y otras que permanecerían completamente desconocidas para nuestros oídos.

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