Daniel Magnoni advierte que 100 ml de shoyu superan a la OMS

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comida japonesa shoyu japones salmao sushi Foto: Africa Studio/Shutterstock.com

El cardiólogo y nutrólogo Daniel Magnoni, del Hospital do Coração (HCor) de São Paulo, advirtió que el consumo habitual de salsa shoyu incrementa el riesgo de hipertensión arterial por su alta concentración de sodio. Aunque este aderezo originario de la gastronomía asiática ganó popularidad masiva en la cocina cotidiana para sazonar carnes y ensaladas, su densidad mineral representa una amenaza silenciosa para el sistema cardiovascular.

Una sola cucharada sopera de quince mililitros de salsa shoyu tradicional concentra más de novecientos miligramos de sodio, mientras que la presentación light registra setecientos miligramos, cifras que se vuelven alarmantes si se considera que cien mililitros del condimento llegan a rebasar los cinco gramos de dicho mineral. Daniel Magnoni remarcó que ese volumen supera con creces el límite máximo de dos gramos diarios de sodio —equivalentes a 2000 miligramos— establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El sodio eleva la presión.

Apenas tres cucharadas soperas de shoyu, que equivalen a cuarenta y cinco mililitros de líquido, rebasan por completo la ingesta máxima diaria recomendada por la OMS para un adulto.

La preparación tradicional nació originariamente en China con el propósito de conservar alimentos mediante la fermentación de granos de soja sumergidos en salmuera pura. Ese proceso artesanal explica la enorme carga salina que conserva el líquido final hasta la actualidad.

Frente a estas mediciones, Daniel Magnoni aconsejó evitar el uso doméstico del shoyu como condimento de mesa en ensaladas y platos calientes. El especialista sugirió que, en caso de acudir a restaurantes japoneses, los clientes diluyan unas pocas gotas de salsa con jugo de limón exprimido dentro del recipiente individual. Asimismo, el médico enfatizó que la pieza de comida debe pincelarse ligeramente y nunca sumergirse por completo en la preparación.

Magnoni explicó que las personas suelen salir sedientas e hinchadas de los locales de comida japonesa debido a la retención de líquidos provocada por el exceso de salsa consumida. El profesional calificó esa reacción corporal como una respuesta directa a la sobrecarga sódica.

El médico del HCor recomendó revisar detenidamente la información nutricional en las etiquetas comerciales y calcular el volumen de sodio ingerido a lo largo del día. Al momento de condimentar preparaciones con sal común de mesa, la recomendación de la OMS fija un tope máximo de cinco gramos de cloruro de sodio diarios. La moderación evita complicaciones crónicas.

El facultativo enumeró otros productos procesados de consumo frecuente que concentran niveles peligrosamente elevados de sodio:

  • Caldos concentrados en cubos o sobres de carne y pollo: el aporte varía según el fabricante, pero promedia 1000 miligramos de sodio por unidad, de modo que dos piezas bastan para agotar la cuota máxima tolerada en toda la jornada.
  • Condimento de fideos instantáneos: el polvo saborizante que acompaña a la pasta aporta una media de 1400 miligramos de sodio, por lo que comer dos paquetes en un solo día supera en un 50% el límite sugerido por la OMS.
  • Kétchup y mostaza: estos aderezos comerciales aportan entre 120 y 170 miligramos de sodio por cada cucharada sopera añadida a la comida.

Luís Henrique Costa é jornalista formado pela FMU, editor-chefe e fundador do Mix Vale, portal de notícias em atividade desde 2013. Responde pela direção editorial do veículo, que cobre Brasil e mundo em economia, benefícios sociais, esportes, tecnologia, ciência e entretenimento. Atua na área há mais de 15 anos e lidera uma equipe de cerca de 15 colaboradores.

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