La OMM prevé un super El Niño con alza térmica de 2 grados
Investigadores emitieron una alerta el 11 de septiembre de 2026 sobre el desarrollo de un evento de El Niño con fuerza récord en el Océano Pacífico, una anomalía que aumentará las temperaturas globales, alterará el régimen de precipitaciones y multiplicará las probabilidades de enfrentar emergencias en diferentes continentes. El evento recibió la denominación informal de super El Niño debido a la magnitud proyectada de sus oscilaciones marinas.
El Niño y su contraparte La Niña operan como fases periódicas dentro de la cuenca tropical del Pacífico. El calentamiento de las aguas superficiales se concentra en las zonas oriental y central durante El Niño. Por el contrario, los periodos dominados por La Niña generan un enfriamiento general en dicha cuenca oceánica.
El exceso térmico en la superficie del Océano Pacífico desata perturbaciones atmosféricas inmediatas, con pronósticos de lluvias devastadoras en algunas regiones y sequías extremas en otras.
La temperatura de la superficie en el Pacífico subirá al menos dos grados por encima de su valor habitual y acelerará la evaporación, según explicó Risper Nyairo, profesora asistente de estudios ambientales en el Davidson College. Esta humedad constante alimenta tempestades severas en determinadas franjas terrestres y agrava la aridez donde el suelo carece de agua. El vapor marca el ritmo.
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Los cálculos indican que el fenómeno alcanzará su máxima intensidad en el cierre de 2026 y mantendrá actividad constante a inicios de 2027. El entorno del Pacífico tropical avanza hacia registros térmicos nunca vistos, según advirtió Marty Ralph, director del Center for Western Weather and Water Extremes en la UC San Diego Scripps Institution of Oceanography.
La combinación del calentamiento oceánico con el cambio climático perfila a 2027 como el año más caluroso de los registros mundiales. La Organización Meteorológica Mundial confirmó que esta evolución agrava el peligro de sufrir desastres climáticos graves durante los próximos meses. Los registros históricos podrían quedar superados.
El desbalance pluvial dividirá los impactos en distintos continentes a lo largo de este periodo. Varios territorios experimentarán sequías extremas y otros recibirán descargas hídricas muy superiores a sus medias habituales.
- Australia, Indonesia, Zambia y Zimbabue sufrirán déficits de lluvia severos con registros muy por debajo de la media.
- Ecuador, Perú y Uruguay afrontarán acumulaciones pluviales extraordinarias junto a los países del este de África.
Consecuencias previstas para el otoño e invierno en Norteamérica
Patrick Rafter, profesor asistente en el College of Marine Science de la USF, descartó motivos para el pánico en la población estadounidense. Rafter señaló que los estados continentales de Estados Unidos no enfrentan razones para una preocupación desmedida ante la magnitud del evento. La calma prevalece entre investigadores.
Los registros muestran inviernos templados en los estados del norte de Estados Unidos y bajas térmicas marcadas en la región meridional. El sur recibe habitualmente nevadas abundantes y precipitaciones continuas que estimulan la aparición de tornados destructivos.
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Risper Nyairo detalló que la temporada suele reducir la cantidad e intensidad de los huracanes, aunque los tornados violentos surgen con las tormentas fuertes. La distribución de los vientos transforma las alertas habituales en el Golfo de México. El peligro se desplaza hacia tierra firme.
La actividad ciclónica en el Atlántico atravesó su fase de mayor frecuencia sin registrar tormentas tropicales debido al comportamiento del evento. Al mismo tiempo, el Océano Pacífico acumuló una cifra atípica de ciclones intensos durante los meses recientes.
La costa oeste estadounidense encara un oleaje de gran volumen junto con incrementos transitorios en el nivel de las mareas. Las zonas castigadas por la falta de agua en el territorio norteamericano sostienen un riesgo elevado de incendios forestales. Las brigadas locales vigilan el terreno.
Los modelos científicos representan probabilidades y no determinaciones cerradas, según subrayó Marty Ralph al evaluar las tendencias atmosféricas. Patrones paralelos como el Dipolo del Océano Índico y la Oscilación de Madden-Julian alteran el curso de las lluvias al cruzarse con El Niño.
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Los ríos atmosféricos desplazan humedad por miles de kilómetros y pueden transformar el panorama del invierno, especialmente en California. Marty Ralph recordó que la región sur de California vivió temporadas invernales muy húmedas desde el año 2000 pese a pronósticos de sequía. La atmósfera regional modifica las previsiones.
Risper Nyairo advirtió que las lluvias torrenciales y las sequías profundas provocan pérdidas patrimoniales y amenazan vidas en comunidades vulnerables. Los daños estructurales alcanzan nuevas emergencias vinculadas a desastres climáticos en diferentes continentes.