Un médico revela 6 hábitos diarios que aumentan el riesgo de accidente cerebrovascular y cómo revertirlos ahoraPor Luís Henrique Costa
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El neurocirujano Víctor Hugo Espíndola advirtió que el 80% de los casos de accidente cerebrovascular (ACV) se pueden prevenir con cambios en la vida diaria. En una entrevista publicada este viernes (14), el especialista enumeró seis comportamientos comunes que aumentan significativamente el riesgo de padecer la enfermedad. La hipertensión no controlada aparece como el principal factor, seguida del tabaquismo, la inactividad física, la diabetes descompensada, el sueño insuficiente y el consumo excesivo de alcohol.
Cambios simples en el estilo de vida protegen los vasos sanguíneos y reducen la formación de coágulos que llegan al cerebro. El médico destacó que los efectos positivos comienzan a aparecer semanas después de los cambios. Los datos del Ministerio de Salud muestran que el accidente cerebrovascular sigue siendo la segunda causa de muerte en el país.
- El control regular de la presión arterial previene daños en las paredes de los vasos
- Dejar de fumar reduce el riesgo hasta un 50% en cinco años
- La actividad física de 150 minutos por semana mejora la circulación
- Mantener niveles equilibrados de glucosa en sangre protege las arterias de la agresión constante

La presión arterial alta provoca factores modificabless
La presión arterial alta representa una gran proporción de accidentes cerebrovasculares isquémicos y hemorrágicos registrados en Brasil. El especialista explicó que valores superiores a 140/90 mmHg debilitan las arterias con el tiempo. Medirse la presión arterial en casa y seguir el tratamiento farmacológico correcto reduce directamente este riesgo.
Los pacientes que mantienen la presión arterial controlada tienen hasta un 40% menos de eventos cerebrovasculares, según estudios recientes.
Fumar acelera el envejecimiento vascular
Los cigarrillos contienen sustancias que endurecen las arterias y promueven la formación de placas de grasa. Quienes dejan de fumar ven una caída progresiva del riesgo en los primeros meses. Tras un año sin fumar, la probabilidad de sufrir un ictus se reduce a la mitad en comparación con los fumadores activos.
La medida también beneficia a quienes conviven con fumadores pasivos en su hogar.
El sedentarismo compromete la salud circulatoria
La falta de movimiento regular aumenta el colesterol LDL y la presión arterial. Las caminatas diarias de 30 minutos ya producen una mejora mensurable en la elasticidad vascular.
Los estudios muestran que las personas activas tienen un 30% menos de posibilidades de sufrir un derrame cerebral en comparación con las personas sedentarias.
La diabetes no controlada ataca los vasos cerebrales
Los niveles altos de glucosa dañan el revestimiento interno de las arterias. Un control estricto con dieta, ejercicio y medicación previene estas lesiones silenciosas.
Los pacientes diabéticos bien controlados equiparan su riesgo al de la población general.
El sueño insuficiente eleva la inflamación sistémica
Dormir menos de seis horas por noche aumenta el cortisol y la presión arterial. La calidad del sueño influye directamente en la recuperación vascular durante la noche.
Establecer una rutina regular de sueño protege el sistema cardiovascular de forma continua.
El exceso de alcohol provoca arritmias graves
El consumo de más de 30 gramos de alcohol puro al día altera el ritmo cardíaco. La moderación mantiene estable la presión arterial y previene la fibrilación auricular, un desencadenante común de un accidente cerebrovascular.
Las mujeres deben limitarse a una dosis y los hombres a dos dosis como máximo al día.
Los cambios combinados multiplican la protección
El neurocirujano reforzó que adoptar varias medidas al mismo tiempo potencia los beneficios. El control del peso, una dieta rica en frutas y verduras y la reducción de sal completan el conjunto de acciones preventivas.
Los profesionales de la salud recomiendan evaluaciones periódicas para identificar tempranamente los factores de riesgo.
La prevención primaria del accidente cerebrovascular depende esencialmente de las decisiones que se toman a diario. Los pequeños ajustes mantenidos constantemente alteran las trayectorias de salud a largo plazo. El Ministerio de Salud registra alrededor de 100.000 muertes por accidentes cerebrovasculares anualmente en el país, una cifra que podría disminuir si se siguen las recomendaciones médicas.







