Llegada récord de cubanos a Brasil expone rutas peligrosas y acciones de coyotes por hasta 10.000 dólares
Una escena de rutina en Roraima se repitió en la madrugada del 11 de junio, cuando la Policía Federal de Carreteras (PRF) encontró 43 personas en la BR-401, en Cantá, cerca de Boa Vista. El grupo arrastraba equipaje pesado por el costado de la carretera.
Niños, mujeres y hombres componían el grupo, que había llegado a Brasil de manera clandestina horas antes, cruzando la frontera con Guyana, días después de salir de Cuba.
Isaias Magalhães, jefe de comunicación del PRF en Roraima, describe la precaria condición de los recién llegados, muchos de ellos sin alimentación adecuada, sobreviviendo a base de galletas y padeciendo enfermedades respiratorias y gastrointestinales.
Abandonados a su suerte por una red de coyotes tras cruzar la frontera, el grupo se sumó a la estadística de 13.000 cubanos que buscaron refugio en Brasil hasta abril de 2026. Este dato proviene del Observatorio Internacional de Migraciones (OBMigra), resultado de una colaboración entre el Ministerio de Justicia y la Universidad de Brasilia (UnB).
La Policía Federal, a su vez, registró el ingreso regular de alrededor de 6.000 cubanos a Brasil a través de controles aéreos o terrestres a lo largo de 2026.
Es importante señalar, según el Ministerio de Justicia, que el volumen de solicitudes de asilo no indica un número equivalente de recién llegados, ya que algunos solicitantes pueden haber entrado al país hace más tiempo y haber formalizado su solicitud recientemente.
Sin embargo, la disparidad entre las 13.000 solicitudes de asilo y los aproximadamente 6.000 registros de entrada regulares sugiere un aumento de la migración por rutas clandestinas o indocumentadas. Esta tendencia es notada por investigadores y entidades anfitrionas en Roraima.
Nacionalidad cubana lidera las solicitudes de asilo en Brasil
Los datos confirman un cambio que comenzó en 2025: los cubanos superaron a los venezolanos como la nacionalidad con mayor volumen de solicitudes de asilo en Brasil. El año anterior se registraron alrededor de 42 mil solicitudes de cubanos, un aumento de 20 mil respecto a los venezolanos.
Guyana, que no impone requisitos de visa a los cubanos, se ha convertido en un punto de partida para miles de personas. Viajan en avión desde La Habana hasta Georgetown, la capital guyanesa, normalmente con escalas en República Dominicana. Desde allí, el viaje continúa por hasta 20 horas por caminos, muchos de ellos de tierra, hasta Lethem, en la frontera con Brasil.
En la frontera, los que cruzan ilegalmente los transportan de manera irregular en botes a través del río Tacutu. Una vez en suelo brasileño, los migrantes continúan en vehículos rápidos y hacinados hacia Boa Vista, donde solicitan refugio para obtener el permiso de estancia.
Thaisa Freitas, coordinadora del Servicio Jesuita a Migrantes y Refugiados en Roraima, advierte que estas rutas exponen a las personas a diversos peligros, como medios de transporte inseguros, deudas y explotación. La institución ha visto un aumento significativo en la acogida de cubanos.

Según la legislación brasileña, cualquier extranjero que llegue al territorio nacional puede formalizar una solicitud de refugio ante una autoridad migratoria presente en la frontera. En teoría, esto significa que los cubanos no necesitarían recurrir a cruces clandestinos.
Sin embargo, informes de inmigrantes y otras fuentes indican que muchos cubanos se engañan haciéndoles creer que es obligatorio utilizar intermediarios irregulares para el viaje. Los montos pagados por estos servicios, desde su salida de Cuba, pueden superar los 10 mil dólares, equivalentes a 51,4 mil reales.
La profesora Marcia María de Oliveira, de la Universidad Federal de Roraima (UFRR), que realiza estudios sobre migración y entrevista a cubanos, afirma que a la isla no llega información precisa.
Expresa sorpresa por la falta de difusión de información sobre el uso innecesario de grupos de contrabando y trata de personas, pese a reconocer la escasez de datos que llegan a Cuba.
El PRF informó que, en la última semana, hubo un aumento en el número de inmigrantes que buscaron refugio directamente en el puesto fronterizo de Bonfim, optando por no utilizar rutas clandestinas.
Para el agente Magalhães, esto indica que la información de que “Brasil no es como Estados Unidos” y puede acoger a inmigrantes en la frontera puede finalmente estar llegando a Cuba.
Comprender las razones del crecimiento de la migración cubana a Brasil
La creciente llegada de cubanos a Brasil se produce en un momento de endurecimiento de las políticas fronterizas de Estados Unidos, especialmente tras el regreso del gobierno de Donald Trump en 2025.
Este flujo migratorio hacia Brasil es también reflejo del cierre de un importante “corredor migratorio” en Centroamérica para los ciudadanos cubanos.
Anteriormente, en 2021, Nicaragua había eliminado el requisito de visa para los cubanos, lo que hizo posible que miles volaran legalmente a Managua.
De esta manera, muchos cubanos que salieran de la isla podrían viajar por tierra a través de Honduras, Guatemala y México, con destino a la frontera norteamericana.
Sin embargo, el 8 de febrero de este año, bajo presión de Estados Unidos, Nicaragua revocó el permiso de entrada sin visa a los cubanos. Como resultado, Guyana se convirtió en uno de los pocos países que no les exige visas.
Alcanzar este número récord de migrantes coincide con una grave crisis económica en Cuba y el colapso de las centrales termoeléctricas, lo que provoca interrupciones diarias en el suministro de electricidad.
El embargo económico impuesto por Estados Unidos a Cuba, vigente desde hace décadas, ha experimentado una intensificación sin precedentes.

Con la captura del ex presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, Cuba perdió a su principal proveedor de petróleo, lo que provocó una escasez generalizada. El expresidente Trump incluso había amenazado con imponer aranceles de importación a las naciones que comerciaran petróleo con la isla.
Además, Cuba enfrenta importantes desafíos climáticos, incluido el paso frecuente de huracanes, factor que el profesor Oliveira también identifica en los informes de los migrantes.
“Por tanto, a la falta de condiciones para mantener la electricidad de forma continua, se suma la destrucción total de las infraestructuras”, señala el investigador.
Ante una ruta más compleja hacia Estados Unidos y una persistente crisis interna, Brasil ha surgido como un destino alternativo para los cubanos.
El complejo viaje de una familia cubana que busca refugio en Brasil
Evelio Vázques, de 45 años, recuerda el deseo de conocer Brasil, alimentado desde los años 1990 por las telenovelas transmitidas por televisión. Recuerda, por ejemplo, el entorno tropical de Pontal da Areia, en el pueblo ficticio de “Mulheres de Areia”, escenario de desavenencias entre las gemelas Ruth y Raquel.
“Soñábamos con Brasil desde pequeños, viendo telenovelas e identificando afinidades con el país, como la forma de ser de la gente y la empatía”, dice el cubano.
Psicólogo doctorado y especialista en conflictos matrimoniales, Evelio Vázques aseguró el sustento de su familia en los últimos años actuando como guía turístico y conductor de autos clásicos cubanos, como los emblemáticos Ford de 1959 y Cadillac de 1956. La mayor parte de sus ingresos procedían de las propinas de los visitantes internacionales.
“El salario del psicólogo no alcanzaba para comprar ni treinta óvulos al mes. Incluso con dinero, podíamos pasar veinte días sin encontrarlos, ya que no había óvulos”, describe.
La situación en Cuba empeoró considerablemente tras la pandemia de la covid-19, que impactó duramente al sector turístico, una de las principales fuentes de ingresos de la isla.
En 2018, Cuba alcanzó un hito histórico con 4,7 millones de turistas, generando ingresos por 2.782 millones de dólares, aproximadamente 14.300 millones de reales. Sin embargo, en 2025 la cifra se desplomó hasta los 1,8 millones de visitantes, según la Oficina Nacional de Estadística e Información de Cuba (Onei).
La economía cubana, ya debilitada, se volvió aún más vulnerable después de la captura de Maduro en enero y el bloqueo petrolero impuesto por Trump. Estos acontecimientos intensificaron una crisis energética que interfiere directamente en la vida de millones de ciudadanos.
“Cuba es un país donde, ni siquiera con las remesas del exterior, no se encuentra nada que comprar. La electricidad dura dos horas y luego pasamos treinta, treinta y cuatro horas seguidas sin luz. Es un colapso”, relata Evelio.
Ante la situación, el cubano planeaba trasladarse a Brasil con su esposa y sus tres hijos, de 17, 6 y 4 años, siendo los dos más pequeños autistas. Vendió todos sus bienes, pidió ayuda financiera a familiares en Estados Unidos y compró billetes a Guyana.
La intención inicial era trabajar en Guyana durante unos meses, acumular recursos y dirigirse a Brasil de forma independiente, utilizando un coche alquilado.
Sin embargo, recibió consejos para que abandonara esta idea, debido a los supuestos riesgos de no poder cruzar la frontera.
“A los cubanos nos enseñan a creer que la ley no funciona. Por eso temí que, por ser cubano, me impidieran continuar el viaje”, explicó.
La profesora Marcia María de Oliveira destaca que “no hay ningún cubano que haya llegado aquí sin la intermediación de los coyotes”.
“Dijeron que es sumamente complicado salir del país sin recurrir a estas redes clandestinas”, añade el investigador.
La familia de Evelio viajó en camioneta desde Georgetown a Lethem, Guyana. La psicóloga afirma que este viaje costó 1.250 dólares, unos 6.400 reales, una cantidad cinco veces superior a la que se cobra a otras nacionalidades.
En Lethem los esperaba un coyote. “En un momento nos pidieron que bajáramos y nos llevaron a una zona boscosa”, cuenta Evelio, quien garantiza que no sintió miedo.
El cruce del río Tacutu, que divide Lethem y Bonfim, en Roraima, fue realizado en barco por la familia, previo pago de otros 180 dólares, equivalentes a 925 reales.
“En el lado opuesto, alguien nos saludó: ‘Felicidades, ya estás en Brasil’, y continuamos caminando por un camino improvisado”, describió.
Según la PRF, los vehículos interceptados en las carreteras entre Bonfim y Boa Vista suelen exceder el doble de su capacidad. Este hacinamiento era una realidad para la familia de Evelio.
Al llegar a Boa Vista, la familia presentó una solicitud de refugio, un recurso que requiere prueba de persecución por motivos de raza, religión, nacionalidad, grupo social o posición política, o que el país de origen enfrenta graves y generalizadas violaciones de los derechos humanos.
Evelio, su esposa e hijos durmieron en hamacas suspendidas de los árboles hasta poder costear un alojamiento comunitario disponible para los cubanos en las mismas condiciones.
Luego de realizar trabajos informales como jardinero y albañil, lograron alquilar en sólo 10 días una pequeña casa en Boa Vista, donde residen actualmente.
El cubano agradece el trato de las instituciones brasileñas, como la Policía Federal, pero destaca un vacío en la recepción específica de migrantes de su nacionalidad.
Evelio lamenta que la Operação Acolhida, creada en 2018 para recibir a venezolanos en la frontera de Roraima, no se haya adaptado para atender también a los cubanos.
Consultadas sobre la posible extensión del proyecto a los migrantes cubanos, la Operação Acolhida, gestionada por el Ministerio de Defensa Social, y el Ministerio de Justicia no respondieron a la solicitud.
El Ministerio de Justicia, a su vez, declaró que “implementa la Política Nacional de Migración, Refugio y Apatridia, que tiene como objetivo integrar a estas poblaciones en la salud, la asistencia social, la educación, los derechos humanos y la generación de empleo”. Desde entonces, Evelio y su familia permanecen en Boa Vista, donde actualmente trabaja como conductor de aplicaciones.
“Quiero expresar mi profundo agradecimiento a Brasil por el respeto con el que nos tratan. Estamos acostumbrados a ser humillados, subyugados o irrespetados por nuestra condición”, dice el cubano.
“Sin embargo, aspiramos a una integración social ágil y eficaz. Necesitamos ser útiles con nuestras profesiones y nuestra fuerza laboral, ya que queremos contribuir a Brasil, el país que nos acoge”, agrega.
En Boa Vista, Evelio se unió a otros cubanos para fundar la “Asociación de Comunidades Cubanas en la República Federativa de Brasil”, con el propósito de organizar la comunidad y brindar orientación precisa a los interesados en venir a Brasil.
Para muchos cubanos, Brasil es un país de tránsito
Según la investigadora Marcia Maria de Oliveira, menos de la mitad de los cubanos entrevistados en los centros de acogida de Boa Vista expresan el deseo de quedarse en Brasil.
La mayoría, dijo, planea continuar su viaje a otras naciones sudamericanas de habla hispana, como Argentina y Uruguay, o dirigirse a América del Norte.
Datos de la Policía Federal de 2025 indican que 21.000 cubanos ingresaron oficialmente a Brasil, mientras que 5.400 salieron del país por la frontera de Santana do Livramento, en Rio Grande do Sul, hacia Uruguay.
Otros migrantes, según el investigador, buscan refugio en Brasil con el objetivo de, después de tres meses, solicitar reasentamiento en naciones como Canadá. Este mecanismo permite que los refugiados reconocidos sean trasladados a un tercer país que les ofrezca protección permanente.
“Muchas agencias en Cuba, al vender paquetes de viajes, ya los dirigen a Canadá”, comenta Oliveira. El Ministerio de Justicia, en un comunicado, afirmó que “trabaja para mantener la finalidad del instituto de refugio, de acuerdo con la legislación brasileña y los instrumentos internacionales de protección”.
Se contactó a las embajadas de Cuba y Guyana en Brasil para comentar sobre la asistencia brindada a los migrantes y las actividades de grupos criminales en la frontera, pero no hubo respuesta al momento de escribir este informe.
















