Aumento del uso del celular entre personas mayores trae autonomía y alertas de bienestarPor Maria
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La centralidad del teléfono celular en la vida de muchas personas mayores va mucho más allá de la simple comunicación familiar, como se reveló el viernes 12 de julio de 2026. Los datos de la última Encuesta Nacional por Muestra de Hogares, realizada en 2025, muestran que el grupo de brasileños de 60 años y más registró el mayor crecimiento en el acceso a Internet. Si bien para muchos el teléfono inteligente significa autonomía, aprendizaje y compañerismo, para otros puede señalar soledad, reemplazar las interacciones sociales cara a cara y generar problemas de salud física y mental. Los expertos destacan que la cantidad de tiempo que se pasa frente a la pantalla, por sí sola, no define la calidad de esta interacción.
Para profundizar en el conocimiento de los efectos de los teléfonos inteligentes en el día a día de las personas mayores, el portal Mix Vale consultó a la geriatra Alessandra Tieppo, de la Sociedad Brasileña de Geriatría y Gerontología (SBGG); el psiquiatra Thiago Henrique Roza, profesor de la Universidad Federal de Paraná (UFPR); y el psicólogo Walter Azevedo, especialista en Neuropsicología. El informe también habló con Mariane Pimentel, de 67 años, y Delfina Colão, de 82, para conocer sus experiencias. El objetivo es aclarar cuándo la tecnología funciona para reforzar la independencia y cuándo su uso requiere una mayor atención por parte de las personas mayores y sus familias.
Importante crecimiento en el uso de teléfonos celulares entre personas mayores en Brasil
Internet ya no es un dominio exclusivo de los jóvenes y está cada vez más presente en la rutina de las personas mayores. Cifras de la Encuesta Nacional por Muestra de Hogares revelan que, en 2025, el 74,5% de los brasileños de 60 años o más ya accedieron a la red. A pesar de ser un porcentaje menor que otros grupos de edad, este grupo demostró el mayor aumento en el acceso en comparación con el año anterior. Al mismo tiempo, el 80,3% de las personas mayores disponían de teléfono móvil privado.
Este escenario indica que el teléfono inteligente ahora centraliza varias actividades que antes se realizaban en entornos separados. Actualmente, a través de una misma interfaz se pueden realizar videollamadas, intercambiar mensajes, acceder a redes sociales, realizar transacciones bancarias, programar citas médicas, utilizar aplicaciones de salud y participar en grupos familiares. El dispositivo ha evolucionado desde un simple medio de comunicación a una plataforma esencial para servicios, entretenimiento e interacción social.
La geriatra Alessandra Tieppo, miembro de la Sociedad Brasileña de Geriatría y Gerontología (SBGG), explica que esta progresión se intensificó con la pandemia. Señala que “muchos pacientes utilizan aplicaciones para organizar medicamentos, monitorear indicadores de salud, hablar con familiares a través de videollamadas y buscar información sobre enfermedades”.
Si bien la inclusión digital ha aumentado la autonomía de innumerables personas mayores, el experto advierte que el dominio de la tecnología no siempre va acompañado del conocimiento para utilizarla de forma segura. La dificultad para discernir estafas, identificar noticias falsas y manejar aplicaciones sigue siendo un desafío para una parte considerable de esta población.

Motivaciones para aumentar el tiempo frente a la pantalla entre las personas mayores
El tiempo que antes se repartía entre la televisión, el teléfono fijo, las visitas y otras actividades cotidianas ahora se ocupa parcialmente con el móvil. Actualmente, una sola pantalla contiene conversaciones con familiares, varios videos, noticias, recetas de cocina, servicios bancarios, recordatorios importantes, grupos de mensajes y una variedad de opciones de entretenimiento. Para algunos, esta transición proporciona una mayor autonomía, mientras que para otros puede indicar una disminución de las interacciones cara a cara.
Según el psicólogo Walter Azevedo, especialista en Neuropsicología, es fundamental contextualizar esta conducta dentro del proceso de envejecimiento. Con la jubilación, la reducción de la red de contactos y la reducción de las actividades externas, muchas personas mayores recurren a los teléfonos inteligentes como uno de los principales medios para conectarse con el mundo. Azevedo destaca que “cuando las personas mayores pasan todo el día frente a la pantalla, en el fondo buscan pertenencia”.
Sin embargo, esta búsqueda de conexión no debe interpretarse inmediatamente como un aspecto negativo. Los teléfonos móviles también pueden dar a las personas mayores una sensación de independencia, simplificando las tareas diarias, fortaleciendo los vínculos familiares y ampliando el acceso a la información y los servicios. El experto destaca que la alerta surge cuando la tecnología deja de ser un complemento de la rutina y empieza a sustituir a casi todas las demás formas de interacción social.
La psicóloga refuerza que “el dispositivo devuelve a la persona mayor una independencia que a veces la rutina le quita”.
El psiquiatra Thiago Henrique Roza, profesor de la UFPR, comparte una opinión similar. Considera que el uso prolongado del celular no necesariamente implica la existencia de dependencia o trastorno. Según el psiquiatra, la evaluación fundamental es observar la finalidad del uso y, sobre todo, las consecuencias de este comportamiento en la vida diaria del individuo.
Experiencias diferentes, pero con el celular presente en la vida cotidiana
Mariane Pimentel, de 67 años, y Delfina Colão, de 82, tienen rutinas diferentes, pero comparten la presencia constante de los teléfonos celulares en su vida diaria. Para ambos, el teléfono inteligente funciona como fuente de noticias, entretenimiento, aprendizaje y canal de comunicación. La variación radica en la forma en que cada persona integró esta tecnología en su vida diaria.
Mariane, que vive sola, utiliza el dispositivo principalmente cuando está en casa. Los lunes, miércoles y viernes la mañana la dedica al gimnasio y sólo saca el móvil después de las 14 horas. Otros días, Mariane reconoce que su smartphone le sirve de compañero durante gran parte de su tiempo libre.
Ella resume: “Lo uso casi todo el día cuando estoy en casa”. Anteriormente, este tiempo se repartía entre la televisión y el ordenador. Actualmente, la mayor parte del acceso a información y entretenimiento ocurre a través de la pantalla de un teléfono celular, especialmente Instagram.
La rutina de Delfina, de 82 años, se presenta de otra manera. Suele utilizar su smartphone por la tarde y después de la telenovela. Gran parte de su uso se concentra en plataformas como YouTube, Pinterest y WhatsApp. A través de internet, Delfina descubrió cómo mejorar un viejo hobby: aprender nuevos puntos de crochet.
Delfina revela: “Internet enseña muchas cosas. Lo que más aprendo son los tutoriales de ropa y complementos”. Recuerda que, antiguamente, dedicaba más tiempo a actividades fuera de casa o a ver televisión. Sin embargo, las recientes limitaciones físicas han cambiado su rutina y el teléfono móvil ha adquirido un nuevo significado. “I can’t do many things alone anymore, so all I have left is my cell phone,” she admits.
A pesar de las diferencias entre sus hábitos, tanto Mariane como Delfina asocian el smartphone a su autonomía. Mariane lo utiliza para mantenerse informada sobre temas que le interesan y para organizar las tareas diarias. Delfina, por su parte, se comunica con su familia, adquiere nuevas habilidades, realiza pagos y mantiene conexiones sociales.
Cuando se les pregunta sobre la posible avería de su celular, sus reacciones resaltan el impacto del dispositivo en sus vidas. Mariane confesses: “Desperation! I would immediately run to buy another one.” Delfina agrega: “Me estresaría y me aburriría. No puedo estar sin celular, ya que pago mis cuentas y lo necesito para llamar a cualquiera”.
Identificar cuándo el uso del celular deja de ser beneficioso
La duración del tiempo frente a la pantalla por sí sola no es una indicación definitiva de un problema. For the professionals consulted, the crucial thing is to analyze the impact of cell phones on practical life. Si el dispositivo fortalece vínculos, organiza actividades, fomenta el aprendizaje y contribuye a la autonomía, se convierte en un aliado. Sin embargo, si reemplaza compromisos importantes, causa fricciones o afecta negativamente el sueño, la salud y la interacción social, la naturaleza de la relación cambia.
El psiquiatra Thiago Henrique Roza señala que, aunque el uso problemático de los teléfonos inteligentes no aparece como diagnóstico oficial en manuales como el CIE-11 y el DSM-5, la psiquiatría identifica signos similares a otras dependencias conductuales. Entre ellos se encuentran la pérdida de control, la dificultad para reducir el uso y la persistencia de la conducta incluso con la aparición de consecuencias negativas.
El psiquiatra advierte: “Si el consumo empieza a comprometer la autonomía, la salud, las relaciones o la calidad de vida, es una señal de alerta”.
Estos impactos negativos pueden manifestarse de varias maneras. Algunas personas mayores refieren problemas de sueño debido al uso prolongado del teléfono móvil durante la noche. Otros reducen la frecuencia de las reuniones cara a cara, abandonan aficiones o actividades externas, o utilizan sus teléfonos inteligentes como escape de sentimientos de tristeza, ansiedad, pena y soledad.
Mariane Pimentel identificó uno de estos efectos en su propia rutina. Describe que, en ocasiones, pierde la noción del tiempo cuando utiliza su teléfono celular. “A veces llego tarde porque me distraigo con el móvil. He estado haciendo más para que esto no suceda”, afirma.
Para Thiago Roza, los acontecimientos específicos no son suficientes para caracterizar un trastorno. La preocupación surge cuando esta situación deja de ser aislada y comienza a afectar de manera persistente la rutina.
El psicólogo Walter Azevedo también advierte sobre signos que muchas veces pasan desapercibidos para la familia. Según él, enviar mensajes frecuentes de “buenos días”, cartas en cadena e interacciones constantes en grupos puede ser una forma de buscar y mantener vínculos sociales.
Advierte que “normalmente pensamos que es genial ver a los mayores allí, tranquilamente hablando con sus móviles, pero hay una línea muy fina entre lo que es una distracción y lo que se ha convertido en un refugio”.
Consecuencias del uso prolongado sobre la salud física y mental de las personas mayores
Los impactos del uso prolongado del teléfono celular van más allá de la rutina diaria y pueden afectar la salud física y emocional, especialmente cuando el dispositivo se utiliza durante largos períodos sin interrupción. La geriatra Alessandra Tieppo señala que el uso continuo del teléfono inteligente puede provocar dolores de cuello y espalda, molestias en muñecas y manos, fatiga ocular y deterioro de la calidad del sueño.
Delfina Colão experimenta estos efectos en su cuerpo. Después de pasar un tiempo considerable sentada con su teléfono celular, menciona sentir dolor en la espalda. Ella describe: “A veces siento mucho dolor en la espalda por pasar horas sentada de forma incómoda y mirando hacia abajo”.
El geriatra destaca que, además de una postura inadecuada, el exceso de información es un punto crítico. Las noticias engañosas, los contenidos alarmistas y las notificaciones continuas pueden intensificar los síntomas de ansiedad y estrés, especialmente en personas más susceptibles.
En el campo de la salud mental, la conexión entre los teléfonos móviles y el bienestar suele resultar más compleja. El psiquiatra Thiago Roza explica que, muchas veces, el uso excesivo de los smartphones no constituye el problema central, sino más bien un reflejo de otras cuestiones, como la depresión, la ansiedad, el duelo o la soledad.
También contribuyen factores como la jubilación, la viudez, la salida de los hijos del hogar y la reducción de la interacción social. Para Thiago Roza, estas transformaciones pueden exacerbar los sentimientos de soledad, pérdida de propósito y un sentido disminuido de pertenencia.
El psiquiatra concluye: “Cuando el teléfono móvil complementa una vida social activa y otras actividades placenteras, tiende a aportar beneficios. Cuando empieza a sustituir casi todas las formas de interacción y ocio, puede contribuir a mantener o empeorar el sufrimiento psicológico”.
Cómo el smartphone puede ser un aliado en el envejecimiento activo
A pesar de los riesgos potenciales, los expertos se abstienen de clasificar al teléfono móvil como un antagonista. Al promover la autonomía, simplificar la comunicación familiar, fomentar el aprendizaje y ayudar con las tareas cotidianas, el teléfono inteligente puede promover un envejecimiento más dinámico. La geriatra Alessandra Tieppo considera que este es el mayor beneficio de la tecnología.
Sostiene que “la tecnología debe verse como una herramienta para aumentar la autonomía, la participación social y la calidad de vida. Cuando se utiliza de forma consciente y segura, puede contribuir significativamente a un envejecimiento más activo y conectado”.
Las experiencias de Mariane y Delfina ilustran este potencial en acción. Mariane usa su celular para mantenerse actualizada, acceder a contenidos relevantes y gestionar parte de su rutina. Delfina, por su parte, descubrió en su teléfono inteligente una manera de mejorar sus habilidades en crochet, interactuar con su familia, realizar pagos y preservar su independencia en tareas que antes requerían asistencia.
Para el psicólogo Walter Azevedo, el dispositivo también tiene la capacidad de devolver a las personas mayores la percepción de control sobre sus vidas. Resolver asuntos pendientes, buscar información y comunicarse sin la necesidad constante de terceros fortalece la autonomía y eleva la autoestima.
El experto cree que las herramientas de inteligencia artificial pueden ampliar aún más este potencial, estimulando la memoria, el razonamiento y la curiosidad. “La interacción con el sistema funciona casi como un gimnasio para el cerebro”, afirma.
Thiago Henrique Roza presenta un análisis similar. El psiquiatra afirma que las herramientas digitales pueden simplificar el acceso a la información, fomentar el aprendizaje y reducir temporalmente el sentimiento de soledad, siempre y cuando actúen como apoyo a las interacciones sociales y no como sustituto. Destaca: “El objetivo debería ser utilizarlo para ampliar las conexiones y promover la autonomía, y no reforzar el aislamiento”.
Pautas para el uso saludable del teléfono móvil en la vejez
No existe un límite de horas que, por sí solo, determina si el uso del móvil es saludable. Para los expertos consultados por Mix Vale, la pauta fundamental es analizar el lugar que ocupa la tecnología en la vida de las personas mayores y fomentar el equilibrio. La doctora Alessandra Tieppo sugiere las siguientes prácticas:
- Tome descansos periódicos cuando utilice el dispositivo;
- Levántese y muévase cada 30 a 60 minutos;
- Coloque el teléfono celular a la altura de los ojos;
- Abstenerse de utilizar su teléfono inteligente antes de acostarse;
- Configure el brillo, el contraste y el tamaño de fuente para minimizar la tensión visual.
Agrega que es fundamental mantener actividades que no involucren la pantalla. Alessandra Tieppo aconseja: “Lo ideal es priorizar las actividades presenciales, el ejercicio físico, la interacción social y las aficiones”.
La seguridad en el entorno digital también requiere atención. Según los expertos, los familiares deberían educar a las personas mayores sobre los peligros, la configuración de privacidad y el fraude online, sin quitarles nunca su autonomía sobre el uso del propio teléfono móvil. Un enfoque paciente y explicativo suele ser más eficaz que las prohibiciones o la infantilización, que pueden generar sentimientos de vergüenza, miedo y mayor dependencia.














