Cráter lunar McGetchin mide 222 metros y enfría el regolito en un radio de siete kilómetros

cratera na Lua - NASA Goddard/Intuitive Machines

cratera na Lua - NASA Goddard/Intuitive Machines

La sonda Lunar Reconnaissance Orbiter, gestionada por la NASA, identificó en la Luna el 17 de septiembre de 2026 una cavidad de 222 metros de diámetro provocada por el choque de un asteroide o fragmento de cometa. La colisión ocurrió entre abril y mayo de 2024 y dio origen a la cuenca reciente más extensa documentada en el satélite.

La depresión fue designada oficialmente con el nombre de McGetchin. El apelativo rinde homenaje al geólogo planetario Thomas McGetchin por sus contribuciones a la investigación de terrenos espaciales.

Foto: Globo

Medidas de la cavidad excavada y volumen del objeto impactante

El orificio alcanza una profundidad de 43 metros, dimensión equivalente al tamaño vertical de tres autobuses escolares alineados. La anchura total del foso es comparable a la estructura del Coliseo en Roma. Según los cálculos astronómicos, el cuerpo que colisionó contra la superficie lunar poseía un volumen semejante al de un edificio de tres a seis pisos.

Los fenómenos astronómicos de esta potencia destructiva suceden sobre el terreno lunar aproximadamente una vez cada siglo. Esta periodicidad sitúa al fenómeno entre los eventos de mayor relevancia física registrados en el sistema solar moderno.

Dispersión de escombros y descenso térmico en el terreno circundante

El estallido dispersó polvo y rocas fragmentadas a más de 100 kilómetros del punto de contacto. Los instrumentos espaciales detectaron una zona circular de 7 kilómetros donde la temperatura nocturna desciende 9 °C respecto al entorno. Esta dispersión descompactó el regolito, la capa superficial de polvo lunar, reduciendo su capacidad habitual para conservar el calor.

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Los análisis científicos confirmaron diversas transformaciones físicas directas generadas por el choque en la región afectada:

  • Descenso térmico nocturno concentrado en un radio de siete kilómetros.
  • Regolito descompactado y con menor densidad física.
  • Modificaciones del relieve observable a lo largo de más de cien kilómetros.
  • Efectos directos en el desplazamiento futuro de vehículos exploradores.

David Paige, docente de la Universidad de California en Los Ángeles, vinculó los cambios en el terreno con labores de roturación agrícola. “Ahora pensamos en los impactos como una forma de arar el regolito, revolviendo los sedimentos y colocando en la superficie material que normalmente permanece debajo”, señaló el investigador.

Revisión de imágenes y detección de la anomalía en el satélite

El hallazgo se produjo cuando Robert Wagner examinaba imágenes astronómicas de archivo. El especialista detuvo su rutina de análisis al notar una mancha brillante poco común rodeada de material oscuro, rasgo que sugería una alteración reciente.

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El investigador describió el momento del descubrimiento: “Simplemente me detuve, dejé todo y comencé a investigar qué era ese punto”. El estudio pormenorizado de los datos transmitidos por la cámara orbital de alta resolución permitió distinguir la estructura real de simples juegos de luz y sombras del terreno, que solían activar alertas falsas en los sistemas de procesamiento informático.

Vigilancia orbital y seguridad para las próximas misiones humanas

El orbitador Lunar Reconnaissance Orbiter ha documentado más de mil depresiones nuevas y cerca de cien mil modificaciones en el relieve lunar causadas por meteoritos desde 2009. Las mediciones indican que los primeros dos centímetros de polvo lunar se renuevan cada 80.000 años. Esta constante actividad geológica demuestra que las marcas dejadas por los astronautas de las misiones Apollo desaparecerán con el tiempo.

Los ingenieros aeroespaciales utilizan estos datos de dispersión rocosa para evaluar riesgos de impacto e implementar diseños estructurales más seguros. Esas evaluaciones facilitarán la protección de futuras bases habitables destinadas a tripulaciones humanas frente a fragmentos eyectados a gran velocidad.

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