Preparación para el impacto de un asteroide: experto de la NASA destaca la urgencia de la defensa planetaria
Humberto Campins, experto en asteroides de la NASA, advirtió que la humanidad necesita desarrollar tecnologías y estrategias de respuesta para futuros impactos, a pesar de que actualmente no se conoce ninguna amenaza para la Tierra. El comunicado, realizado el 12 de agosto de 2026, destaca la importancia de una preparación continua para acontecimientos que considera inevitables a largo plazo.
En una entrevista con la agencia de noticias EFE, transmitida por DW durante la conferencia Many Pathways to Space en Oviedo, España, Campins aseguró que las personas no necesitan preocuparse por un impacto durante sus vidas. Sin embargo, enfatizó que la civilización en su conjunto debe organizarse para enfrentar las amenazas que puedan surgir en el futuro.
El experto recordó que los grandes impactos forman parte de la historia de nuestro planeta, como el evento que llevó a la extinción de los dinosaurios. Según sus observaciones, incidentes de este tipo serán inevitables si no se desarrollan técnicas, tecnologías y programas eficaces para desviar los asteroides hacia trayectorias peligrosas.
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Campins detalló que la NASA logró, hace al menos tres o cuatro décadas, persuadir al gobierno de Estados Unidos sobre la gravedad de la amenaza que representan los asteroides, impulsando estudios sobre el tema.
Desde entonces, la agencia espacial estadounidense ha comenzado a coordinar una amplia red internacional de telescopios y científicos. Este grupo se dedica a identificar nuevos objetos y analizar sus trayectorias, con el fin de determinar si alguno de ellos puede presentar riesgo de colisión con la Tierra.
Para evaluar la probabilidad de un impacto, se emplea un modelo conocido como escala de Turín. Esta herramienta permite clasificar el nivel de peligrosidad de un asteroide, teniendo en cuenta factores como su tamaño, su recorrido y su posible proximidad al planeta.
El experto aclaró que actualmente no hay ningún asteroide conocido “al acecho” con rumbo directo de colisión con la Tierra, y la posibilidad de un impacto significativo durante la vida de una persona es muy baja. Aun así, reforzó la necesidad de una defensa planetaria para la supervivencia de la civilización a largo plazo.
Aunque la humanidad nunca se ha enfrentado a una amenaza de impacto cósmico confirmada, varias agencias espaciales mantienen una colaboración activa. Participan en ejercicios internacionales cada tres años, simulando escenarios y preparando planes de acción.
Estos ejercicios tienen como objetivo principal crear una memoria institucional sólida que permita a las organizaciones reaccionar ante un peligro real. La preparación implica una coordinación esencial entre instituciones científicas, investigadores y agencias espaciales para definir qué medidas se adoptarían si un asteroide estuviera en curso de colisión.
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Campins también mencionó el programa DART de la NASA, que en 2022 demostró la viabilidad de alterar la órbita de un asteroide más pequeño mediante un impacto cinético. Esta técnica, que puede parecer ciencia ficción, ya ha sido probada con éxito en el espacio y supone un avance concreto en la defensa planetaria.
Uno de los objetos que se estudiará a fondo en los próximos años es Apophis, un asteroide de unos 375 metros de diámetro que pasará cerca de la Tierra en abril de 2029.
Campins explicó que Apophis se acercará a una distancia de 32.000 kilómetros de la superficie terrestre, menor que la órbita de muchos satélites de comunicaciones. Esta proximidad permitirá observar el asteroide desde la Tierra sin necesidad de equipos profesionales.
El experto destacó que, durante este encuentro, no hay riesgo de que Apophis se desvíe de su trayectoria y choque con el planeta. Sin embargo, señaló que, en el futuro, su órbita podría cambiar y representar una amenaza, por lo que su observación continua es de suma importancia.
Está previsto que la misión Osiris-Apex de la NASA y la nave espacial Ramses de la Agencia Espacial Europea, esta última aún en construcción, estudien el asteroide. Ambas misiones analizarán, entre otros aspectos, cómo Apophis se deforma y transforma bajo la influencia de la gravedad terrestre.
El potencial de los asteroides como fuente de recursos
Campins también destacó que los asteroides cercanos a la Tierra pueden tener un valor estratégico considerable debido a los recursos que contienen en su interior.
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El experto detalló que estos objetos alcanzan velocidades similares a las del planeta, lo que los convierte en candidatos ideales para la minería espacial. Como ejemplo, citó la misión Osiris-Rex de la NASA, que identificó silicatos hidratados (material similar a la arcilla) en el asteroide Bennu.
De este material se puede extraer agua y Campins lo considera el recurso más valioso fuera de la atmósfera terrestre. El agua se puede separar en hidrógeno y oxígeno, elementos que servirían como combustible para los satélites que orbitan la Tierra.
Además, los asteroides pueden ser ricos en platino, tierras raras y otras materias primas esenciales. Estos recursos podrían utilizarse para fabricar estructuras directamente en el espacio, reduciendo la necesidad de transportar materiales no esenciales desde la Tierra.
Aunque la minería de asteroides aún no es una realidad, Campins estimó que esta actividad podría comenzar dentro de una década o dos. Se aplicaría para construir y mantener centros de datos y bases espaciales en misiones futuras.

















