La nueva animación Toy Story 5 de Pixar es vista como la más desafiante para los padres sobre los niños y las pantallas
La más reciente producción de Pixar, Toy Story 5, llega con una particularidad: es una película que podría venir con una calificación especial, dirigida específicamente a los padres.
Cualquiera responsable de un niño en edad escolar probablemente encontrará varios puntos de identificación en la trama, hasta el punto de que sus propios suspiros eclipsan la melancólica melodía de Taylor Swift que llena los créditos finales.
La continuación de la reconocida saga Toy Story se centra en el personaje Bonnie, con la voz en inglés de Scarlett Spears.
A Bonnie, que tiene aproximadamente ocho años, le encanta jugar con sus amigos juguetes, incluidos Jessie (Joan Cusack) y Buzz Lightyear (Tim Allen). Sin embargo, muestra una gran timidez y dificultad para entablar amistades con otros niños.
Ante esto, sus padres, pese a cierto temor, optaron por regalarle una tablet llamada Lilypad, con la voz de Greta Lee. El objetivo es permitirle participar en juegos online con sus compañeros de clase de baile.
Esta decisión, sin embargo, genera aprensión entre los juguetes. Temen que el auge de la tecnología digital los haya dejado obsoletos.
La situación, por otro lado, resulta aún más tensa para los padres de Bonnie. La preocupación radica en la posible exposición de la hija a riesgos de abuso online, al mismo tiempo que quieren evitar que sufra aislamiento social.
El guión de la animación resulta increíblemente pertinente, coincidiendo con el reciente anuncio del Primer Ministro británico, Keir Starmer, el 15 de junio, sobre la prohibición del acceso a las redes sociales a los menores de 16 años en el Reino Unido, a partir de enero de 2027, lo que refleja una creciente preocupación mundial.
Esta medida británica refleja acciones ya tomadas por Australia, que fue el país pionero en implementar dicha prohibición como ley el año anterior.
Las producciones de Pixar suelen tardar años en concebirse y completarse, lo que, por regla general, les impide reflejar la actualidad con tanta precisión.
Para aquellos, como muchos espectadores, que tienen hijos, la narrativa puede parecer un ataque directo a sus propias experiencias.
Teniendo esto en cuenta, se puede decir que, olvidando títulos como “Obsession” y “Backrooms: A Non-Place”, el verdadero thriller del año es Toy Story 5, al menos desde la perspectiva de los padres.
Los desafíos familiares como foco de Pixar
Este enfoque, sin embargo, no representa un cambio radical para el estudio. Después de todo, la complejidad de ser un niño y los desafíos de ser el adulto responsable de ese niño constituyen un tema recurrente y preferido para Pixar.
Ya sea retratando a un padre que espera con ansias el primer día de clases de su hijo en “Buscando a Nemo” (2003) o a una niña desorientada al mudarse a una nueva ciudad en “Inside Out” (2015), muchos de los mayores éxitos de Pixar parecen meticulosamente elaborados para despertar culpa y sentimientos de insuficiencia en los padres.
Es esta capacidad la que le da al estudio un poder incomparable para tocar las emociones más profundas, algo que sus competidores difícilmente pueden replicar.
La distinción de Toy Story 5 radica en presentar a seres humanos comunes y corrientes como sus personajes principales.
La mayoría de las películas de Pixar han utilizado tradicionalmente figuras de fantasía como metáforas para padres que enfrentan dilemas, como las emociones en “Inside Out” o los juguetes en entregas anteriores de Toy Story. En otras ocasiones, la carga emocional se suaviza a través de personajes como los padres peces de “Buscando a Nemo” o los superhéroes de “Los Increíbles” (2004).
En la propia serie Toy Story, los personajes infantiles suelen ser secundarios, viven sus vidas sin preocupaciones, mientras que los juguetes protagonizan crisis existenciales por falta de atención.
Vale la pena señalar que Toy Story 5 contiene varios elementos de esta dinámica; Quizás Jessie debería considerar seguir adelante con su propia historia.
Sin embargo, esta es la única animación de Pixar que explora tan profundamente la abrumadora soledad de los niños humanos comunes y corrientes y la desesperación de sus padres por encontrar formas de ayudar.
Un momento crucial se establece desde el principio, cuando Bonnie, en una pregunta sincera, les pregunta a sus padres: “¿Por qué nadie quiere ser mi amigo?”.
Quizás, después de esta escena, haya que buscar una película más ligera para recuperarse, como, por ejemplo, “Exterminio: El templo de huesos”.
Provocativa reflexión sobre Toy Story 5
Esto no implica que Toy Story 5 sea el punto culminante de la franquicia.
Comparada con la trilogía original, estrenada entre 1995 y 2010, que no tiene parangón, la nueva producción carece del mismo humor y de las secuencias más vertiginosas. Además, la película presenta un reparto excesivo de personajes y una trama algo intrincada.
Una secuencia completa, que muestra alrededor de 50 Buzz Lightyear idénticos en un viaje por carretera a través del país, podría haberse eliminado fácilmente. Quizás la decisión fue incluir estas distracciones para aliviar la intensidad de la angustia de Bonnie, que, sin ella, podría ser insoportable para el público, especialmente para los adultos.
El resultado es una obra que invita a la reflexión pero que confunde. Toy Story 5 se ubica como una de las películas más ambiguas de Pixar y no logra ofrecer una crítica mordaz de las redes sociales y los dispositivos digitales.
Con una amplia gama de aplicaciones y videojuegos de Disney en el mercado, es probable que los escritores hayan tenido cuidado de no adoptar una postura demasiado negativa. Sin embargo, al abordar tan directamente los dolores y las inseguridades de la juventud, este puede ser el trabajo más audaz jamás producido por el estudio.
Quizás sea el momento adecuado para que Pixar trascienda los juguetes, muñecos de acción y otros elementos infantiles, y cree una animación centrada únicamente en la complejidad del ser humano.
















