Los científicos calculan que el cometa interestelar 3I/Atlas tiene un origen de hace 12 mil millones de años
Un nuevo análisis sugiere que el cometa interestelar 3I/Atlas puede ser impresionantemente antiguo, datando aproximadamente de 10 a 12 mil millones de años. Su composición única difiere de cualquier otro material observado hasta ahora en el Sistema Solar, como se detalla en una investigación publicada en la revista Nature.
Este cuerpo celeste probablemente representa el objeto más antiguo jamás registrado en tránsito a través de nuestro sistema estelar, explicó Martin Cordiner, científico planetario y astroquímico del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, ubicado en Greenbelt, Maryland, Estados Unidos. Cordiner es uno de los investigadores principales involucrados en este estudio reciente.
Descubrimientos sobre la inusual composición química del 3I/Atlas
Las investigaciones indican que el cometa 3I/Atlas se originó en un ambiente drásticamente más frío, con temperaturas de alrededor de -243 grados Celsius. Este escenario difiere sustancialmente de las condiciones que prevalecieron durante la formación de la Tierra y otros cuerpos de nuestro Sistema Solar, que ocurrió hace aproximadamente 4.500 millones de años.
Con un diámetro estimado de 2,6 kilómetros, este objeto astronómico recorrió inmensas distancias tras ser expulsado de su sistema planetario original por mecanismos aún bajo investigación.
“Nunca antes habíamos observado un cuerpo celeste con las características de 3I/Atlas”, afirmó Cordiner, destacando la singularidad del descubrimiento.
Para investigar sus propiedades, los investigadores utilizaron el telescopio espacial James Webb, midiendo las proporciones de isótopos (variaciones de elementos químicos como el hidrógeno y el carbono) presentes en el cometa.
Las proporciones de isótopos de hidrógeno sirvieron como indicadores de la temperatura y los niveles de radiación en el entorno primordial donde se formó 3I/Atlas. Los isótopos de carbono han proporcionado información valiosa sobre la composición de la nube de gas interestelar que, a su vez, dio origen al cometa y a su sistema planetario anfitrión.
Sorprendentemente, el agua del cometa tenía una concentración de deuterio (un isótopo de hidrógeno) aproximadamente 30 veces mayor que la que se encuentra en los cometas que orbitan alrededor de nuestro Sistema Solar. Las proporciones de sus isótopos de carbono, a su vez, diferían significativamente de las detectadas tanto en objetos de nuestro sistema como en nubes interestelares y discos protoplanetarios cercanos. Esta composición única la consagra como una auténtica “cápsula del tiempo”, ofreciendo pistas sobre las condiciones del universo en sus inicios y sobre la formación planetaria en entornos drásticamente diferentes al nuestro.
Cordiner sugirió que 3I/Atlas es muy probablemente un remanente del proceso de formación de planetas que ocurrió alrededor de otra estrella distante.
“La información obtenida del Telescopio James Webb indica que el entorno original del sistema planetario anfitrión 3I/Atlas era muy diferente de nuestro propio Sistema Solar”, explicó Cordiner. Añadió que este lugar “probablemente era más frío, con menor abundancia de metales y sujeto a una radiación más intensa de los rayos ultravioleta y cósmicos”.
El cometa 3I/Atlas destaca por su riqueza en moléculas orgánicas, que incluyen elementos esenciales como carbono, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno y azufre. Según Cordiner, esta característica “demuestra que, incluso con un origen en un lugar frío y distante, los componentes volátiles cruciales para el desarrollo de la vida, tal como la conocemos, abundaban en ese remoto disco planetario en formación”.
La cronología de la formación del cometa 3I/Atlas
El análisis de la composición del carbono en 3I/Atlas sugiere que su formación ocurrió hace aproximadamente 12 mil millones de años, en un período de gran actividad de formación estelar en su galaxia de origen. Para ponerlo en contexto, el Universo comenzó con el Big Bang hace unos 13.800 millones de años.
Aunque los investigadores creen que el cometa pudo haberse formado en la Vía Láctea, su avanzada edad no excluye la posibilidad de un origen en otra galaxia.
“Solía creer que las distancias entre galaxias eran excesivamente grandes, pero en realidad un objeto interestelar de alta velocidad podría llegar a nuestro sistema en sólo mil millones de años desde galaxias vecinas como las Nubes de Magallanes”, comentó Cordiner.
El cometa 3I/Atlas podría haber sido expulsado de su sistema estelar original debido a intensas interacciones gravitacionales con planetas, aunque también se evalúa como posible mecanismo la hipótesis de una colisión.
Anteriormente, se identificaron otros dos objetos interestelares en tránsito por nuestro sistema solar: el cometa 1I/’Oumuamua, visto en 2017, y 2I/Borisov, descubierto en 2019.
Actualmente, 3I/Atlas se dirige hacia la órbita de Saturno. La predicción es que superará la órbita de Plutón en 2029 y, hacia 2035, cruzará la frontera exterior del Sistema Solar, continuando su viaje.
A pesar de la proliferación de teorías de conspiración que asocian el 3I/Atlas con posibles naves extraterrestres, los científicos siguen convencidos de que se trata de un objeto natural.
“Si bien la comunidad científica sigue siendo receptiva a nuevos conocimientos, tenemos mucho cuidado al evaluar la evidencia de todas las hipótesis”, dijo Cordiner. Concluyó afirmando que “en este caso particular, la evidencia fue inequívoca desde el principio, apuntando a la observación de un objeto con características similares a las de un cometa, y esta interpretación fue consistentemente validada por observaciones posteriores”.
















