Gobierno de Río identifica 97 delincuentes con antecedentes sucios entre 121 víctimas del mega operativo policialPor Carolina Costa
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La Policía Civil de Río de Janeiro concluyó la identificación de 117 de los 121 muertos en el megaoperativo realizado el 28 de octubre en los complejos Alemão y Penha, en la Zona Norte de la capital. La acción, denominada Operación Contención, tenía como objetivo desmantelar a los líderes del Comando Rojo y se saldó con la muerte de cuatro policías y 117 sospechosos. El gobernador Cláudio Castro destacó que la encuesta demuestra el alcance nacional de la facción y la necesidad de acciones integradas entre estados.
Durante el operativo, que movilizó a 2.500 agentes, se incautaron 93 fusiles y se detuvo a 113 personas.
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- Los objetivos principales incluían a narcotraficantes de alto rango como Edgar Alves de Andrade, conocido como Doca, que escapó.
- Tres prófugos fueron identificados: Tiago Teixeira Sales (Gato Mestre), Anderson de Souza (Latrol) y David Palheta (Bolacha).
- La operación ejecutó 100 órdenes de detención y 150 órdenes de búsqueda e incautación.
El documento oficial, publicado el domingo anterior, analizó antecedentes penales y perfiles digitales para confirmar vínculos con el crimen.
Perfiles criminales de los identificados

Setenta y siete de los muertos tenían multas por parte de la policía, con énfasis en el narcotráfico y la asociación con el crimen organizado. Diez personas no tenían antecedentes formales, pero pruebas como fotografías en las redes sociales indicaban conexiones con el Comando Rojo. Otros siete carecían de antecedentes digitales o policiales, mientras dos cadáveres esperan su identificación definitiva.
El análisis refuerza que el 95% de los casos involucran a miembros de la facción, según el informe.
Origen interestatal de los involucrados
Cincuenta y cuatro por ciento de los asesinados no residían en Río de Janeiro, lo que pone de relieve la movilidad de la red criminal. La mayoría provino de Pará, con 13 casos, seguida de Bahía con siete y Amazonas con seis. Otros estados representados incluyen Ceará, Goiás, Espírito Santo y Mato Grosso.
Esta distribución geográfica ilustra cómo los complejos Alemão y Penha funcionaron como centros de mando nacional para el Comando Rojo.
Los delegados involucrados en la investigación resaltaron que los flujos migratorios de delincuentes agravaron la violencia local.
Antecedentes y evidencia digitales
La encuesta detalló que 97 de los identificados tenían acumuladas condenas por tráfico, hurto y posesión ilegal de armas. Perfiles en redes sociales sirvieron como evidencia de diez casos sin antecedentes penales, revelando publicaciones con símbolos de facciones e interacciones sospechosas.
Siete perfiles quedaron sin rastros digitales rastreables, posiblemente debido a medidas de anonimato adoptadas por los involucrados.
Dos cadáveres, aún bajo análisis en el Instituto Médico Legal, pueden alterar levemente los porcentajes finales.
La Policía Civil utilizó datos cruzados de los sistemas nacionales para validar la información.
Esta etapa de la investigación tomó días intensos, con equipos trabajando en turnos extendidos.
Estrategias de contención de facciones
El gobernador Cláudio Castro enfatizó que la operación representa un retrato fiel del crimen organizado en el país. Defendió la colaboración entre policías estatales para frenar la expansión del Comando Rojo, especialmente contra líderes altamente peligrosos.
La acción incluyó una planificación de 60 días, utilizando inteligencia para mapear objetivos en áreas forestales densas, como la Serra da Misericórdia.
Castro mencionó intentos frustrados de obtener apoyo federal, incluidos blindados del Ejército, para reforzar la operación.
El Ministerio Público Federal y la Defensoría Pública Federal solicitaron aclaraciones sobre proporcionalidad y medidas de mitigación de letalidad, de acuerdo con el plan aprobado por el Supremo Tribunal Federal en abril.
Incautaciones y arrestos registrados
Se confiscaron noventa y tres rifles de gran calibre, además de municiones y explosivos improvisados utilizados por los delincuentes.
Los arrestos ascendieron a 113, 33 de los cuales fueron de fuera del estado, lo que demuestra el carácter interestatal de la red desmantelada.
- Armas: 93 rifles, incluidos los modelos AK-47 y AR-15.
- Explosivos: Se neutralizaron drones adaptados para lanzar bombas.
- Presos: 80 de Río y 33 de otros estados.
Estos artículos fueron examinados para rastrear las rutas de suministro de la facción.
La operación marcó un récord de letalidad desde 1990, superando acciones anteriores como la de Jacarezinho en 2021.
Posición del gobierno estatal
Cláudio Castro calificó la megaoperación como un éxito estratégico, a pesar de las pérdidas humanas entre los policías. Reiteró su compromiso con acciones técnicas y legales para restablecer la seguridad en las comunidades afectadas.
El gobernador criticó la falta de integración federal, afirmando que Río actuó de forma aislada para contener la amenaza.
Esta postura refleja la política de seguridad pública adoptada desde el inicio de su mandato, con enfoque en la inteligencia y el enfrentamiento directo.
El balance final, presentado en rueda de prensa, incluía proyecciones para un seguimiento continuo de las zonas liberadas.
Repercusiones en la seguridad pública
Organismos internacionales, como la ONU, emitieron notas sobre la alta letalidad, exigiendo investigaciones independientes. En Brasil, entidades de derechos humanos organizaron manifestaciones en complejos, exigiendo transparencia en los protocolos de seguridad social.Yo corro.
El Supremo Federal señaló la reanudación del Reclamo por Incumplimiento del Precepto Fundamental de Favelas, que regula el funcionamiento en las comunidades.
Estas reacciones impulsan debates sobre alternativas menos violentas para combatir el crimen organizado.
La Policía Federal, en respuesta, lanzó acciones paralelas en Pará y Santa Catarina, arrestando a los líderes restantes del Comando Rojo.















